Tu vida es como una película de la cual no eres el protagonista, y, como es sabido, una escena de una película puede tener múltiples significados, y la banda sonora es la clave para dar sentido a lo que estás viendo.
Si en una escena apacible durante la cual personas tranquilas pasean en un parque en una tarde de primavera la banda sonora empezase a transmitir una tensión abrumadora, violenta, tú pensarías que está a punto de suceder algo terrible. Y de hecho sucederá, es solo una cuestión de tiempo.
Aquí estás, entonces, sentado intranquilo en la cómoda butaca de un cine, ahora va a pasar algo, y no se trata de algo bueno.
A alguien le va a pasar algo terrible, y tú lo percibes ya, mientras que los personajes de la película no se han dado cuenta de nada, ya que no tienen la suerte de poder escuchar la música que habla de una verdad que todavía es invisible, pero que no obstante existe.
En una película, la música representa el lado emocional de los personajes o de la situación, la intención invisible que modula la realidad escénica.
Cuando la música cambia, cambia la realidad, independientemente de lo que sucede en la pantalla.
En tu vida sucede lo mismo. Existen hechos, encuentros, experiencias, pero además también existe algo que transciende todo esto, algo que está en tus ojos, una intención, una forma de entender la realidad.
Las grandes tradiciones sapienciales no tratan de acciones que conducen a la felicidad y acciones que conducen a la infelicidad, sino de una forma de entender la vida, la relación entre tú y el mundo. Hablando metafóricamente, se podría decir que algunas personas ven la realidad como sustentados por un viento -un espíritu, dirían algunos-, una brisa capaz de dar sentido a momentos que parecen no tener sentido para aquellos que no sienten ese viento.
Tu vida depende de cómo sientes la realidad, de qué tipo de banda sonora has puesto a tu película.
Por tanto, puedes elegir escuchar una música genérica que alguien ha puesto dentro de tu cine personal, o puedes ir a descubrir una música que saque a la luz tu propia individualidad, que posees por constitución genética.
Este es el camino de la consciencia al que muchos son llamados hoy: redescubrir al ser humano que vive en nuestro interior, y podríamos decir que esa dimensión tiene un carácter musical, se reconoce del mismo modo que se percibe un aroma.
Una vez que se enciende la música de los sentimientos profundos, alrededor de tu vida comienzan a suceder cosas diferentes, o, mejor dicho, comienzas a verlas.
Si se utiliza de manera sabia, la música podrá ayudarte primero a ver con qué lente musical miras la realidad, y luego te llevará a comprender que dentro de ti hay más cosas, una orquesta que espera ser iluminada por los focos de la conciencia, de modo que en la película de tu vida esta pueda comenzar a inundar la realidad con su gracia y perfección.