La mente humana normal ve el mundo a través del filtro de la dualidad.
A nivel físico, la dualidad se manifiesta en el cerebro humano en forma de dos hemisferios, el izquierdo -Masculino- y el derecho -Femenino-. La Racionalidad y la Irracionalidad, que tratan constantemente de encontrarse la una a la otra, de llevarse bien y finalmente de casarse para convertirse en un solo ser: la suma de los opuestos.
La Tesis y la Antítesis que producen una Síntesis.
Toda la realidad está construida a imagen y semejanza de la obra de estas dos cualidades, y lo mismo sucede con tu vida.
Te puedes dar cuenta de ello en cualquier momento si observas atentamente lo que te rodea.
Dentro de ti, lo masculino y lo femenino son como una pareja de amantes que conviven en tu hogar interior. La calidad de tu vida depende de cómo se relacionan entre ellos, y de la calidad de su relación.
El mundo que te rodea está construido de acuerdo con este esquema.
En la versión más baja e inmadura, estas dos cualidades están muy lejos y separadas y se atraen de manera inarmónica, o se repelen y luchan entre ellas, tratando de prevalecer sobre la otra, por considerarla destructiva o asfixiante.
Cuando una de las dos fuerzas logra gobernar a expensas de la otra, ya se trate de una nación, de una pareja en un apartamento o de la pareja que convive dentro de ti, surgen problemas. El equilibrio se pierde.
En la cultura griega, el concepto de lucha se expresaba con el término diabolos, la separación, del cual derivó posteriormente el concepto católico diablo, es decir, el mal.
Ahora podemos expresarlo en otro lenguaje: el mal es la separación, cuando las dos fuerzas que construyen la realidad están separadas, y se oponen la una a la otra. De ahí la idea del Infierno, lugar creado por el diabolos.
Todos los campos de la sabiduría, conscientes de esta dimensión invisible y no obstante real, siempre han buscado sistemas para acompañar al ser humano hacia esa unidad -ese matrimonio- que es el objetivo último de todo ser vivo. Unidad que se ha definido, en todas las épocas, de maneras diferentes, pero siempre haciendo únicamente referencia a este principio.
PianoMirroring es una senda de la sabiduría, ya que posee la misma intención y comparte los mismos objetivos últimos.
Y no solo esto: una senda de la sabiduría es tal si ofrece instrumentos y estrategias precisas.
Dado que la modalidad con la que el ser humano se enfrenta a la realidad es dual, la sabiduría recurre a dos vías para alcanzar su objetivo: una vía de lo masculino, el conocimiento, y una vía de lo femenino, los sentimientos.
También PianoMirroring cuenta con dos instrumentos, uno del conocimiento y otro de los sentimientos.
Decir conocimiento, sin embargo, no significa hablar de teoría o perderse en la dialéctica analítica, sino más bien utilizar el lenguaje y la lógica como contenedores y no como productores. La razón, por sí sola, es estéril.
Por conocimiento no se entiende la teoría de la vida, sino un conocimiento que defino de oráculo.
Con el término sentimientos, se entiende el desarrollo de las cualidades superiores del ser, las virtudes humanas, los grandes impulsos interiores que el hombre conoce, puesto que le pertenecen, pero que a menudo permanecen latentes, posibles, y que son por tanto el patrimonio oculto de un individuo.
La música, cuando se utiliza de manera consciente, muestra su duplicidad en la geometría y en el poder evocador sentimental, y halla la unidad en una obra armónica. Por este motivo, tiene el poder de sacar a la luz el patrimonio doble del ser humano-patrimonio que somos, sintetizarlo y presentarlo a la atención cotidiana.